¿Sigues ahí?
Hoy escribo no para recordar, sino para dejar constancia de que estuve aquí. La memoria es un animal que muerde cuando se le alimenta demasiado.
He aprendido que el miedo no grita: observa. Se sienta en la esquina del cuarto y espera a que bajes la guardia.
Me estoy volviendo experta en desaparecer sin irme. El cuerpo sigue aquí, pero algo ya se fue y no dejó dirección.
Hay palabras que solo existen para ser escritas en la oscuridad. A la luz del día pierden sentido, como las promesas.